miércoles, 1 de junio de 2016

las cinco semillas de naranja

LAS CINCO SEMILLAS DE NARANJA
Cuando reviso mis notas crónicas de los casos de Sherlock Holmes entre los años 1882 y 1890, me encuentro con tantísimos que presentan características extrañas e interesantes, que no se es asunto fácil saber cuál escoger y cuál dejar. Algunos, sin embargo, han alcanzado ya publicidad en los periódicos, y otros no han ofrecido campo a esas cualidades particulares que mi amigo posee en grado tan alto, y el objeto de estos apuntes es demostrarlo.
Algunos se zafaron a su pericia analítica y como, narraciones, serán algo así como principios sin final, mientras otros han sido tan sólo parcialmente, tan notables en sus resultados, que me siento tentado a dar un relato de él, a pesar del hecho de que  hay puntos en conexión con el caso que nunca han sido esclarecidos por completo y probablemente nunca lo serán.
El año 1887 nos ofreció una larga serie de casos de mayor o menor interés, de los que conservo constancia.
Entre los títulos de estos doce meses encuentro el relato de la aventura de la cámara de parada, de la sociedad de Mendicantes aficionados, que tenía un lujoso club, en la bodega inferior de un almacén; el de los hechos relacionados con la pérdida del barco británico Shopy Ander son el de las singulares aventuras de los Grice Patersons, en la isla de Uffa, y, finalmente, el del envenenamiento de Csamberwel.
En este último, como puede recordarse, Sherlock Holmes, dando cuerda al reloj del muerto, demostró que este le había dado cuerda hacía dos horas, y que, por lo tanto, e había ido a la cama en ese espacio de tiempo…….., una deducción que fue la máxima importancia en el esclarecimiento del caso.
Talvez, en el futuro tengo yo la oportunidad de narrar de forma sucinta todo esos casos, pero ninguno de ellos presenta características tan singulares como las de la extraña sucesión de circunstancias para cuya descripción tomo ahora la pluma.
Eran los últimos días de septiembre y las tormentas equinocciales habían rugido durante todo el día y la lluvia había golpeado contra las ventanas de modo que, incluso aquí en el corazón del gran Londres, construido por el hombre, nos veíamos forzados a elevar nuestras mentes, por el momento de la rutina de la vida y reconocer la presencia de las poderosas fuerzas de los elementos que gritan a la humanidad a través de los barrotes de su civilización, como bestias indómitas en una jaula.
Según iba acercándose la noche, la tormenta se hizo más y más glamurosa, y el viento gritaba y gemía en la chimenea como un niño.
Sherlock Holmes, malhumorado, se sentaba a un lado de la chimenea, ocupado en poner los índices en sus archivos de crímenes, mientras yo en el otro lado, estaba sumergido en uno de los bonitos cuentos marinos de Clark Russell, hasta que el bramido  del temporal pareció fundirse con el del texto y el chapoteo de la lluvia extenderse hasta unirse con el ruido del agua en las olas del mar.
Mi mujer había ido a visitar a una tía suya, y durante unos días fui una vez más, huésped de mi antigua morada en Baker Street.
¿Cómo es posible?, dije levantando la vista y mirando a mi compañero.
No ahí duda de que ha sido la campanilla ¿Quién puede venir esta noche?, ¿alguna amiga suya quizá?
Fuera de usted no tengo ninguno – contesto
¿un cliente entonces?
Si es así, será un caso serio. Ninguna otra cosa sacaría a una persona de su casa de un día semejante y a una hora semejante. Pero considero más probable que sea alguna amiga de la casera.
Sin embargo, Holmes se equivocó en sus conjeturas, ya que oímos unos pasos en el pasillo y unos golpecitos en la puerta.
Alargo su largo brazo para mover la lámpara de su lado y llevarlo hacía la silla vacante, donde debería sentarse el recién llegado y dijo:
¡Adelante!
El hombre que entró era joven, de unos veintidós años, bien acicalado y ataviado, con un  cierto refinamiento y delicadeza en su porte.
El paraguas chorreante que sostenía en la mano y el impermeable largo y brillante hablando la furia del tiempo que había tenido que aguantar para venir.
Ya en el resplandor de la lámpara, miré a du alrededor con zozobra, y pude ver que su cara estaba pálida y sus ojos melancólicos, como los de una persona oprimida por una ansiedad profunda.
Les debo una disculpa, dijo, subiendo sus quevedos de oro a los ojos, confió que mi vista no sea un entrometimiento. Me temo haber traído algunos rastros de la tormenta a su acogedor aposento.
 Deme su impermeable y su paragua, dijo Holmes. Puede quedar aquí ben la precha y enseguida estarán secos.
Veo que han venido de la parte suroeste.
Si de Horsman
Esa mezcla de arcilla y yeso que veo en las punteras de sus zapatos es muy característica.
He venido en busca de un consejo
Eso se consigue fácilmente
Y de ayuda
Eso no es tan fácil
He, oído hablar de usted, señor Holmes, le oí contar al comandante  Prendergast como le salvó usted en el escándalo del club Tankeruille
Ha desde luego se le acusaba en falso de hacer trampas con las cartas
Él me dijo que usted podía resolver cualquier cosa
Dio demasiado
Que usted nunca le derrota
He sido derrotado cuatro veces: tres veces por hombre y una vez por una mujer
Pero ¿Qué es eso comparado con el número de sus éxitos?
Es verdad que generalmente ha sido victorioso en mi caso
Le ruego que acerque su silla al fuego y me facilite algunos detalles de ese suceso
No es un caso común                               - ninguno de los que llegan a mi lo son. Soy el último tribunal de apelación.
Y sin embargo, me pregunto, señor, si en toda su experiencia ha escuchado alguna vez una cadena de acontecimientos tan misterios e inexplicables como los sucedidos en mi misma familia.
Me llena de interés - dijo Holmes
Le ruego que nos narre los hechos esenciales desde el principio, para que pueda preguntarle después sobre los detalles que me parezcan más importantes. El joven corrió su silla y extendió sus pies húmedos hacia el fuego.
Me llamo John Openshaw, pero mis propias actividades tienen hasta donde puedo entender, poco que ver con este terrible asunto. Es algo hereditario, de modo que con darle una idea de los hechos, debo retomar al principio del tema.
Deben saber, que mi abuela tenía dos hijos: mi tío Elías y mi padre Joseph. Mi padre tenía en conventry una pequeña fábrica que amplió en la apoca de la inversión de la bicicleta.
Fue él quien obtuvo la patente del neumático irrompible Openshaw, y sus negocios tuvieron tanto éxito que pudo venderlo y retirarse con un excelente capital.
Mi tío Elías emigro a América cuando era joven y llego a poseer plantaciones en florida, de donde llegaron noticias de que él había ido muy bien.
Al estallar la guerra luchó en el ejército de Jackson, y después en el de Hood, donde llego a ser coronel.
Cuando lee depuso las armas, mi tío regreso a su plantación, en la que permaneció durante tres o cuatro años.
Aproximadamente hacía 1869 ó 1870 regreso a Europa y compró una pequeña hacienda en sus ex, cerca de Horsnam.
Había hecho una fortuna muy considerable en los estados unidos y la, razón por la que se marchó  de allí fue su aversión a los negros y su aborrecimiento del sistema republicano por haberles otorgado los derechos políticos.
Era un hombre singular de genio fiero y vivió muy malhablado cuando se enfadaba y de un carácter muy retraído.
Durante los años que vivió en Horsham dudo que pusiera alguna vez los pies en Londres.
Tenía un jardín y dos o tres campos deportivos alrededor de su casa, y allí hacía ejercicio, aunque con mucha frecuencia no salía de su habitación durante semanas enteras.
Bebía gran cantidad de coñac y fumaba muchísimo, pero no quería ver a nadie, ni a ningún amigo, ni siquiera a su propio hermano.
Con migo era distinto, en realidad me cogió cariño, ya que en aquel entonces cuando me vio por primera vez, yo era un chico de doce años, más o menos, este debió de ser  en el año 1878, cuando ya llevaba ocho o nueve años en Inglaterra.


viernes, 6 de mayo de 2016

duolingo

 en esta captura podras observar una pagina llama duolingo, la cual consiste en actividades en ingles, es una base fundamentall para aprender, tanto puedes ler, escribir y de hecho la misma aplicacion te puede decir como pronunciar.
yo me quede en el nivel 5, te lo recomiendo para un aprendizaje muy bueno, rapido y facil.

lunes, 2 de mayo de 2016